Aceite mineral, paraffinum liquidum y vaselina en cosmética: los datos
Paraffinum Liquidum, Petrolatum, Cera Microcristallina: los ingredientes derivados del petróleo están entre los más debatidos de las listas INCI. Qué son, para qué sirven, cómo regula la UE su pureza y dónde están las preguntas de verdad.
Actualizado: 31 de octubre de 2026 · Revisado por: Kamil Pyziak
Qué significan estos nombres
Los aceites y ceras minerales son mezclas de hidrocarburos obtenidas del petróleo crudo y refinadas a fondo. En las etiquetas de la UE, la forma líquida suele aparecer como Paraffinum Liquidum (en algunos mercados, Mineral Oil). Petrolatum es la vaselina, semisólida. A la misma familia pertenecen Paraffin (parafina dura), Cera Microcristallina (cera microcristalina), Ozokerite y Ceresin.
En cosmética actúan sobre todo como emolientes y oclusivos: suavizan la superficie de la piel y forman una película que frena la pérdida de agua. Se usan en lociones corporales, cuidado de manos y labios, cremas tipo pomada, productos para bebés, aceites limpiadores y desmaquillantes.
Por qué se utilizan
La vaselina es uno de los oclusivos más eficaces que se conocen: una capa fina reduce notablemente la pérdida de agua de la piel. Los aceites minerales son además químicamente estables, no se enrancian como muchos aceites vegetales, apenas huelen y rara vez causan alergia de contacto.
Por eso resultan útiles en productos para piel muy seca o agrietada y en fórmulas sencillas con pocos ingredientes. Su principal inconveniente para muchas personas es la textura: rica, a veces grasa o brillante, sobre todo en concentraciones altas.
Refinado y pureza
La calidad de un aceite mineral depende del refinado. Las fracciones del petróleo contienen hidrocarburos aromáticos de aceites minerales (MOAH), algunos de los cuales suscitan preocupación sanitaria; el refinado para uso cosmético y farmacéutico está pensado para reducirlos a niveles muy bajos. Las calidades cosméticas y farmacéuticas son, por tanto, muy distintas de los aceites técnicos.
La normativa de la UE lo aborda en el anexo II del Reglamento de cosméticos, que prohíbe numerosas sustancias derivadas del petróleo salvo que se conozca todo su historial de refinado y pueda demostrarse que la sustancia de partida no es cancerígena. Como los productos labiales se ingieren en parte, los aceites minerales en el cuidado de labios han recibido especial atención, y las recomendaciones del sector buscan mantener los hidrocarburos aromáticos tan bajos como sea técnicamente posible.
Mitos frecuentes
«El aceite mineral asfixia la piel». La piel no respira por su superficie como sugiere la frase. Las películas oclusivas ralentizan la evaporación del agua, que es justo para lo que se usan, y no privan a la piel de oxígeno de forma perjudicial.
«El aceite mineral obstruye los poros». Las fuentes no coinciden, y muchas tablas de comedogenicidad puntúan bajo el aceite mineral de calidad cosmética. Como con cualquier ingrediente, importan más la fórmula completa y la piel de cada persona que un solo nombre. «El aceite mineral es tóxico». Las preocupaciones que discuten los científicos se refieren a las impurezas y a las calidades mal refinadas, no a los materiales altamente refinados permitidos en cosmética.
Razones legítimas para elegir otra cosa
Hay quien prefiere productos sin aceites minerales por motivos que no tienen que ver con la seguridad: no le gusta la textura, busca materias primas de origen renovable o prefiere fórmulas vegetales. Son decisiones personales.
Entre las alternativas con función emoliente u oclusiva están Squalane, Caprylic/Capric Triglyceride, mantecas vegetales como Butyrospermum Parkii Butter, ceras como Cera Alba, Lanolin y siliconas como Dimethicone. Cada una tiene sus ventajas y sus límites; ninguna es mejor por definición.
Lo que la etiqueta no te dice
El nombre INCI Paraffinum Liquidum o Petrolatum no indica la calidad, el proceso de refinado ni el contenido residual de aromáticos. No verás si la materia prima cumple las especificaciones de la farmacopea, aunque los fabricantes serios usan calidades aptas para cosmética que deben tenerse en cuenta en la evaluación de seguridad.
Tampoco te dice cómo se sentirá el producto en tu piel. Si tienes una afección cutánea y dudas sobre qué tipo de base te conviene, un farmacéutico o un dermatólogo puede ayudarte a elegir.

