Guías de ingredientes

Probióticos, prebióticos y fermentos en cosmética: qué significan Lactobacillus Ferment y Bifida Ferment Lysate

Las cremas «probióticas» rara vez contienen bacterias vivas. Qué describen de verdad nombres INCI como Lactobacillus Ferment, Bifida Ferment Lysate o Galactomyces Ferment Filtrate, para qué sirven prebióticos como la Inulin en una fórmula y qué no puede decirte la etiqueta.

Actualizado: 31 de octubre de 2026 · Revisado por: Kamil Pyziak

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El microbioma cutáneo y el marketing a su alrededor

En la piel vive una gran comunidad de microorganismos –bacterias, levaduras y otros–, a menudo llamada microbioma cutáneo. La investigación sobre su relación con el estado de la piel ha crecido mucho, y la cosmética la ha seguido con afirmaciones como «probiótico», «respetuoso con el microbioma» o «equilibra la flora cutánea».

Ninguna de estas expresiones es una categoría definida en la legislación cosmética de la UE. Como cualquier reivindicación, deben ser veraces y estar justificadas, pero su significado exacto depende de la marca. La lista INCI es la mejor forma de ver qué tipo de ingrediente hay detrás.

«Probiótico» rara vez significa vivo

En nutrición, los probióticos son microorganismos vivos. Sin embargo, la mayoría de los cosméticos están diseñados para impedir que crezcan microbios: los productos con agua llevan conservantes, y una crema estable llena de bacterias vivas sería difícil de conciliar con eso. Por eso la gran mayoría de los ingredientes cosméticos «probióticos» no son organismos vivos.

Se trata más bien de productos de microorganismos: fermentos (lo que produce un cultivo durante la fermentación), lisados (células microbianas rotas) o filtrados (el líquido que queda tras retirar los microorganismos). Algunas fuentes llaman «posbióticos» a estos ingredientes no vivos. Existen productos que afirman contener cultivos vivos, pero son la excepción y suelen requerir una formulación especial.

Cómo leer los nombres de fermentos

Los nombres INCI de estos ingredientes siguen un patrón: el microorganismo, a veces el material sobre el que se cultivó, después Ferment y a menudo Lysate, Filtrate o Extract. Lactobacillus Ferment y Lactobacillus Ferment Lysate proceden de bacterias lácticas. Bifida Ferment Lysate procede de bifidobacterias. Lactococcus Ferment Lysate y Streptococcus Thermophilus Ferment son otros ejemplos bacterianos.

Los fermentos de levaduras y hongos son igual de habituales. Saccharomyces Ferment Filtrate se basa en levadura, y Galactomyces Ferment Filtrate –conocido por muchas «esencias»– en un hongo parecido a una levadura. El nombre indica el organismo y el tipo de preparación, pero no la cepa, el proceso ni la concentración.

Extractos vegetales fermentados

Muchos ingredientes combinan un microorganismo con una planta: el material vegetal se fermenta y el resultado se filtra. Nombres como Lactobacillus/Soybean Ferment Extract o Rice Ferment Filtrate (Sake) siguen esta lógica. La fermentación puede cambiar la composición del material de partida, por ejemplo descomponiendo azúcares y proteínas en moléculas más pequeñas o produciendo ácidos orgánicos.

Los extractos fermentados son especialmente populares en la cosmética coreana y japonesa. Que la versión fermentada de una planta actúe de forma distinta a la no fermentada en un cosmético depende del ingrediente concreto; afirmaciones generales como «la fermentación hace más eficaces los activos» no pueden comprobarse en la etiqueta.

Prebióticos: alimento para los microbios

En nutrición, los prebióticos son sustancias que alimentan a los microorganismos beneficiosos. En cosmética el término se usa para ingredientes que supuestamente apoyan el equilibrio de la flora cutánea, normalmente azúcares y cadenas de azúcares. Ejemplos: Inulin (a menudo de achicoria), Alpha-Glucan Oligosaccharide, Fructooligosaccharides y el complejo de azúcares Xylitylglucoside (a menudo con Anhydroxylitol y Xylitol).

Muchos de estos ingredientes son también humectantes: retienen agua y contribuyen a la sensación del producto. Las pruebas sobre su efecto en el microbioma cutáneo proceden en gran parte de estudios de los proveedores, así que conviene leer «prebiótico» como la descripción de una función prevista y no como un resultado demostrado para cada producto.

Fermentos y conservación

Algunos filtrados de fermentación, como el Leuconostoc/Radish Root Ferment Filtrate, los ofrecen los proveedores por sus propiedades antimicrobianas y aparecen en productos que presumen de «conservación natural». Sin embargo, en la UE solo pueden usarse como conservantes las sustancias del anexo V del Reglamento de cosméticos. Los fermentos suelen declararse con otras funciones, como acondicionador de la piel, y los productos que los usan a menudo los combinan con otros ingredientes que ayudan a proteger la fórmula.

Sea cual sea el sistema, el producto debe superar las pruebas de eficacia de conservación del fabricante para ser seguro durante toda su vida útil. El símbolo del periodo después de la apertura sigue siendo válido.

Lo que la etiqueta no dice

El nombre INCI no revela la cepa del microorganismo, si quedan células vivas, cómo se procesó el fermento ni cuánto contiene el producto. Un fermento al final de una lista larga puede estar en una cantidad muy pequeña. La etiqueta tampoco puede decirte si el producto tiene un efecto medible sobre tu microbioma cutáneo.

Si evitas ciertas materias primas por motivos alimentarios, religiosos o éticos, ten en cuenta que algunos fermentos se cultivan en leche, soja u otros sustratos que solo a veces aparecen en el nombre. Para problemas como acné, rosácea o eccema, consulta a un farmacéutico o a un dermatólogo en lugar de confiar en una afirmación «probiótica».

Fuentes